Si no sabes que es la sanguina, no te preocupes porque no eres extraterrestre. Son pocas las personas que han escuchado esta palabra. La mayoría de ellas están íntimamente ligadas al mundo de las artes. Se trata de una técnica que han utilizado muchísimos pintores reconocidos pero que no es tan popular a nivel comercial como el carboncillo, la pintura al óleo o la acuarela. 

No te quedes atrás y descubre en tu escuela de dibujo  Taller Salamandra los secretos de esta antigua técnica de dibujo en Madrid aplicada al retrato.

 

¿Qué es la sanguina?

Es el nombre que le damos a un material fabricado con óxido de hierro que se usa en barra o lápiz para dibujar. Digamos que es parecido al carboncillo pero con un color rojizo, entre marrón y terracota. 

Le debe su nombre a su similitud con el color de la sangre en una amplia gama de tonalidades. Para su fabricación se utiliza un tipo de óxido llamado hematites que en la antigüedad se conocía como Sinopia, en alusión a la ciudad de Sinope en Turquía, de donde se extraía este mineral. 

Es una técnica que se utilizaba para realizar los bocetos de los frescos en la época renacentista, sin embargo su origen se remonta al periodo paleolítico cuando los hombres primitivos lo empezaron a utilizar en el arte rupestre. 

Una curiosidad de esta técnica es que gracias a la sanguina conocemos el retrato en Sepia que hoy día se aplica en los filtros digitales para las fotografías. 

¿Cuáles son las virtudes de la sanguina?

Aunque se recomienda el uso del papel hecho con al menos 30% de algodón y de grano medio. Este material tiene una textura amigable que se adhiere fácilmente a cualquier tipo de papel combinando las virtudes del grafito y del carboncillo. 

La ventaja de usar un papel más esponjoso, está en la comodidad que aporta un grado leve de textura para hacer trazos que no se interrumpan por la rugosidad. Y además es más fácil borrar, difuminar, y mezclar con otros tipos de pigmentos como el carboncillo, el papel o el lápiz de grafito. 

Para utilizarlo en polvo se debe mezclar con agua. La presentación en lápiz brinda un gran nivel de precisión en los trazos. Y cuando se usa en barras se debe arrastrar por el lado plano contra la superficie.

Pintar a 3 colores

La técnica de tres colores consiste en combinar el lápiz de sanguina con otros tipos de lápices como el lápiz de grafito blando para el color negro y el lápiz blanco. Con los que se diuja sobre un papel de color gris claro. 

Se perfila el boceto y se realiza el encaje sin mayores detalles con el lápiz de grafito que permite corregir y redireccionar el dibujo si es necesario. Luego estos trazos se repasan con la sanguina, y se marcan unas líneas paralelas para darle forma a los elementos del dibujo en las zonas más oscuras. Se cruzan las tramas en el sentido opuesto para reforzar el sombreado y con trazos cortos se elaboran los detalles. 

La sanguina se puede fundir, matizar o reforzar donde sea necesario y luego con el blanco se hacen trazos en algunas áreas del fondo y en los lugares más luminosos de la pintura que se difuminan para crear la luz. 

Se le hace una especie de viñeta con la sanguina para dar atmósfera y se añade el fijador. 

Los tres colores predominantes en la pintura serán el gris del fondo, el rojo de la sanguina y el blanco de las luces.